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"Glauber Rocha" |
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"Deus e o diabo na terra do sol" |
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Bibliografía:
- Vianny A. "O processo do Cinema Novo". Cap. Glauber Rocha, Walter Lima Jr, David Neves, Leon Hirszman: Deus e o diabo na terra o sol. |
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Lo siguiente son fragmentos de una conferencia sobre “Deus e odiabo na terra do sol”, de la que participan Alex Viany, Glauber Rocha y otras personalidades del Cinema Novo.
Alex Viany: Observábamos que la película (“Deus e o diabo...”) es por mo-mentos, como aquella escena que va desde la muerte del coronel, hasta la muerte de la madre del vaquero, conversando con David Neves, él me dijo que te habías inspirado en narraciones oídas.
Glauber Rocha: mi tierra Conquista, tiene mucho crimen; y el sujeto que narra historias de crimen acostumbra decir que en un abrir y cerrar de ojos ocurren muchas cosas. Ese Pedrinho Dundum es un pistolero de allá de Cocorobó (pueblo del interior del nordetse). Él me contó que estaba en un bar y entraron dos sujetos que comenzaron a maldecirlo con impropiedades; él les respondió: “no se metan conmigo, déjenme en paz” y seguía “los hombres comenzaron a insistir, a insistir, y ahí cuando menos se esperaba, veo los cerebros de los hombres en la pared” quiere decir, él les disparó a los tipos y les arrancó los cerebros contra la pared. Quiere decir: ese es el tipo de narrativa que ellos (nordestinos) tienen, altamente violenta y con elipsis. Por lo tanto, aquella es-cena de muerte del coronel, que era una cosa profundamente dramática, pero que se desarrollaba con gran rapidez, cuando el vaquero ni tiene conciencia de lo que ocurre, es un ritmo relacionado a esa tradición narrativa (...)
No inventé nada de la historia, porque la historia fue una especie de organiza-ción de hechos
ocurridos, que yo oí relatar. Esa historia nació por el final, el mayor José
Rufino me contó en Jeremoabo, que cuando mató a Corisco e hirió a Dadá,
huyó un cangaceiro llamado Dourado y una mujer, que desaparecie-ron en el ser-tão
(región del nordeste) y nunca más fueron vistos. Eso es jus-tamente el final de la
película (...) Después Rufino me contó toda la vida de Corisco y todo el problema
dentro del bando. Corisco era un cangaceiro mar-ginal dentro del bando, un cangaceiro místico,
violento, muy importante dentro del bando que imponía respeto a Lampião (líder
de los cangaceiros), todo eso... Y aquél dia-blo negro tampoco es invención: aquel beato
es una fusión de dos beatos.
Alex: Si recuerdo bien el film nace con Corisco. Antes de hablar con ese Major Rufino, ya
tenías la idea de Corisco.
Glauber: Los reportajes que leí sobre Corisco en diarios me interesaron, y en-tonces
hice un primer guión, que se llamaba “A ira de deus” que era sobre Corisco, y contaba
la historia de Manuel y Rosa; que era la historia de un va-quero y su mujer, que entraban en
una banda de Cangaceros.
Alex: (más adelante en la conferencia) Roland se refiere a una frase mía. Yo
considero el film ideológicamente revolucionario, y él piensa que el final es
una contradicción.
Glauber: El problema es simple. Existe un ensayo sobre eso (...) diciendo que la
obsesión principal del sertanejo (gente del interior del nordeste) es ver el mar.
Eso inclusive es una cosa pacífica, ya que el fenómeno de la migración
del retirante es siempre en dirección al litoral. En cuanto a la frase “el
sertão (el desierto) va a convertirse en mar y el mar va a convertirse en
sertão” era profecía de Antonio Conselheiro, profecía que se
propagó y que si no llega a contener tal idea, propone la libertad de
interpretación, de un revolucionario. Yo tomé ese símbolo y lo
usé en el film. El beato dice “el sertão va a convertir-se en mar y el mar va a
convertirse en sertão” dentro de un sentido alienado, místico, caótico
metafísico (...) Corisco no dice esa frase. Dice que se quedará allí
luchando, rompiendo todo, hasta que el sertão se convierta en mar y el mar en
sertão. Esa obsesión marca toda la evolución de Manuel: en el final
él corre ¿Corre para dónde? En dirección al mar que es lo que
tiene en la cabeza como obsesión mística. Pero quien llega al mar no es el
personaje: quien llega al mar soy yo con la cámara, mostrando el mar como una
abertura de todo aquello que puede significar, inclusive de explosión revolucionaria
propiamente dicha. Así el mar tiene una significación de libertad amplia, y de
levante: se acerca el mar, con el pueblo detrás gritando en coro. La cuestión
no es de ca-rácter panfletario objetivo, sino de emulación. En el momento en
que la platea reacciona, esta también toma un baño.
Alex: Un baño de mar...
Glauber: Un baño de mar contra todo aquello. Por lo tanto el film pega mucho
más por el vientre que por el raciocinio frío. El simbolismo podría,
inclusive, ser considerado grosísimo en un mal sentido. Porque la cuestión
se da de fren-te a la cara. Sólo no es vista por quien no quiere verla. Y hay un
precedente, el ciego canta, antes, una cosa que es clarísima: canta que el mundo
mal divi-dido está equivocado, que la tierra del hombre no es ni de dios ni del
diablo. En consecuencia, la resolución de los problemas no pertenece ni al idealismo,
ni a la moral, ni a la divinidad, ni a la religión, ni a ninguna cosa. El film no
es realista sino que es una crítica. No es realista porque preferí insertarme
en to-do un contexto de fábula. El film es una fábula. Los personajes no son
realis-tas: realista es la posición del autor en relación al asunto.
>> Biografía: Quien era Glauber Rocha
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