Lo siguiente es una entrevista, aunque más a modo de charla distendida entre Alex Viany y su viejo compañero (y asistente de dirección) Nelson Pereira dos Santos, que tiene lugar en 1986.
Alex: Vamos a conversar sobre cinema novo... y naturalmente vos siendo de la familia... (risas)
Nelson: yo soy el tio y vos sos el padrino.
Alex: vamos a hacer una retrospectiva de tu carrera. Primero podrías hablar del cinema novo.
Nelson: pero que podemos hablar que ya no se haya dicho? Es gracioso eso... el otro día recordé una historia sobre la revista Cinema Novo.
Alex: Ah! Aquella que no salió.
Nelson: Salió cosa mejor. Salieron los filmes, la revista quedó en proyecto. Fue aquella primera idea: Glauber, Paulo Cesar, Cacá (Diegues), Leon, Joaquim, Ely Azeredo. Después Ely nos la cobró ¿no? (risas) cobró que el título era de él. Pero título es igual que pajarito, vuela hasta que alguien lo agarra. El título de la revista era igual al de aquella revista italiana que leíamos en nuestro tiempo ¿Te acordás?
Alex: Si, la “Cinema nuovo”.
Nelson: La historia es esa. Quiere decir, no era invención de ninguno. Pero le quedó al grupo y de ahí los filmes. Glauber tomó la expresión y contribuyó a la teoría.
Alex: ¿Y qué fue el cinema novo al final? ¿Fue un movimiento?
Nelson: Yo creo que el cinema novo, hoy, viendo a la distancia, fue una contri-bución al cine brasilero, fue la contribución de aquel proyecto nuestro de co-mienzos de los 50´: hacer un cine brasilero que nos representara y que se igualara a todas las otras expresiones culturales de Brasil ¿No es así?
Alex: Si.
Nelson: tenía que ser una expresión de la realidad social. El cinema novo hizo eso. Al mismo tiempo varios autores retomaron la herencia del cine brasilero. Toda la herencia cultural, del cine, la literatura...
(saltando parte de la entrevista) Alex: pero nosotros comenzamos en un movi-miento de izquierda en San Pablo, antes del cinema novo. todo el mundo era de izquierda, todos nosotros eramos de izquierda y contra aquel cine que Vera Cruz venía haciendo. Discutíamos mucho sobre un cine brasilero vuelto a la realidad brasilera, un cine pobre.
Nelson: Fue el punto de partida y el cinema novo confirmó: la gran influencia que recibimos fue del neorrealismo. Descubrimos que podíamos hacer un cine en Brasil sin estudios gigantescos, sin grandes capitales, con equipamiento le-ve. Las historias salían de la propia realidad, en fin, todas aquellas enseñan-zas. Y principalmente a la idea de transformación social, que era lo más impor-tante y que el cinema novo heredó e hizo. Y hoy... después de veinte años de dictadura hay más condimentos en la sopa, cada uno se define por su historia de vida. Ahora hay otra relación con el cinema novo y talvez sea por esta que-ja. Es que el llamado cinema novo tiene hoy una posición política. El cine tiene hoy una relación con el estado y esta posición política es liderada talvez, por los llamados hombres de cine nuevos, los “cardenales” (...) Esa pelea no es mía. Tiene otra cosa que es muy importante, Glauber fundó el cinema novo y estableció todo el pensamiento básico del movimiento. Escribió mucho y fue un gran filósofo no sólo de cine, sino de la cultura brasilera. Pero Glauber lo fundó y en otro artículo acabó con el cinema novo, no precisó ocuparse más con eso. Tenía una buena definición para cinema novo: era Glauber en Rio. Cuando él llegaba el cinema novo comenzaba a existir. Cuando él se iba, pasaba un tiempo en Bahía o fuera de Brasil, el cinema novo moría.
Alex: Es verdad.
Nelson: El cinema novo, en realidad, fue y es Glauber Rocha.
(más adelante) Alex: Ah! Hablá de los congresos ¿Vamos a hablar de los con-gresos?
Nelson: El primero, el primerísimo, fue el “Congresso Paulista de Cinema” por-que en San Pablo estaba Vera Cruz , que era el caballo de batalla, como hoy (1986) Embrafilme es el caballo de batalla de todos los cineastas. En aquella época lo que existía era Vera Cruz, empresa que tenía mucho dinero, pero ha-cía un cine colonizado. Yo tenía un actitud critica en relación a Vera Cruz, y la empresa comenzó a entrar en decadencia. Existían muchas propuestas, otro ti-po de cine una serie de medidas interesantes, proyectos... Basta releer las dis-cusiones de los congresos (...) La gran cuestión, en realidad, era la discusión de una visión para el cine brasilero. Por increíble que parezca, en aquel mo-mento, el gran centro, Vera Cruz, hacía un cine que no quería reconocer el subdesarrollo, que no quería reconocer la miseria. Tradicionalmente el cine muestra algo para esconder lo que no se quiere ver, pero en la historia de Brasil existe muy poco que pueda usarse para esconder lo que no se quiere ver. Muy poca cosa para hacer propaganda de lo que no existe, para, en fin, conservar la estructura del poder. Desde que apareció el cine del DIP, el Departamento de Imprenta y Propaganda del tiempo de Vargas, se volvió común decir: “no muestre aquello que es feo, muestre lo que es lindo”. El cine buscaba mostrar solamente la avenida Rio Branco, las grandes obras. “Rio, 40 graus” todavía ano había sido liberada cuando un juez me dijo lo siguiente: “No voy a liberar su film. Yo conozco el morro de Cabuçu. Arriba hay una calle modernísima ¿Por qué no mostró esa calle?” mi abogado respondió: “Pero señoría, el estado no pagó nada para que el film hiciera propaganda del esta-do”. (risas) Vera Cruz era un poco eso. Hasta los actores negros tenían que oxigenarse el pelo ¿Recordás? Había una serie de preconceptos en relación al cine porque el modelo era Hollywood. A causa del contraste de la imagen el actor tenía que oxigenarse el pelo. Las historias tenían que ser contadas como si el cine tuviera un lenguaje único. Pero nosotros estábamos discutiendo el ci-ne del futuro no aquel que estaba siendo hecho. La gran batalla era esta, entre un cine realista y el de Hollywood. La discusión era esa. Nuestro Flávio Tambellini al ver “Rio, 40 graus” me dio unos concejos: Nelson vos sabés, acá cerca de San Pablo hay un lugar llamado Nova Holanda donde las personas son pobres pero organizaditas, un mantel cuadriculado, una florcita encima de la mesa...” la miseria, la pobreza, así... que cosa de locos!...
Alex: Si la pobreza no es exactamente eso...
Nelson: Si, pero fijate hasta qué punto el preconcepto está arraigado. Un hom-bre como Tambellini creía que esta parte de Brasil, cualquier parte como la Ciudad de Dios, por ejemplo, no era cinematográfica, no podía ser cinemato-gráfica. Cine es gente rubia besándose.
Alex: Si! Muy bien, está bien!
Nelson: ¿Está bien?
Alex: Está perfecto, gracias. Si preciso de alguna cosa más...
Nelson: Cuando quieras...
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