Los siguientes son extractos de una larga entrevista de Alex Viany a Cacá Diegues en 1986.
Alex: No hablaste de “Ganga Zumba”...
Diegues: vamos a comenzar del comienzo, de “Cinco vezes favela” (en verdad el corto de Diegues es “Escola de samba alegria de viver"). Ya reflejaba algo que a lo largo de los años continuó presente en mis filmes. De otra forma, cla-ro, pero continuó: el intento de incorporar a la idea de un cine de autor, a la idea de un cine participante, político, algunos datos del espectáculo popular brasilero. Quiero decir: intentar traer para el espectáculocinematográfico algu-na cosa que fuera propia de una forma de escenificación con características brasileras. En este caso, la escuela de samba. Atrás de “Escola de samba” otra obsesión, la musical. Trabajar con música no para hacer un film musical, sino hacer filmes con una estructura musical (...) Lo que yo resalto especialmente significativo, como lo que me interesa de hecho, es la posibilidad de que dife-rentes conciencias actúen de modo diferente en torno al mismo problema. Y más la cuestión del placer y la política, del ocio y del trabajo (...) El film tiene toda la ingenuidad de la época, tien una visión muy simple del mundo. Un film básicamente interesado en entender cómo es que el pueblo se organiza, cómo es que el pueblo se manifiesta, cómo son sus manifestaciones más autónomas, más independientes. Después hice “Ganga Zumba”.
Alex: Quien lo produjo?
Diegues: Comenzó siendo producido por la Tabajara, antigua empresa de William Cobbert (...) Cuando terminé “Cinco vezes favela” quería hacer un film sobre y con la estructura de la cultura negra, cosa que siempre me interesó (...) y entonces salió el libro de João Felício dos Santos, Ganga Zuma, sobre la cuestión de Palmares. Busqué a João y e hicimos el guión basado en la prime-ra parte del libro (...) la fuga de Ganga Zumba de la hacienda hasta palmares. Fue un film hecho en condiciones casi folclóricas, desde el punto de vista de la falta de recursos, del punto de vista de las dificultades (...) Por sugestión de Glauber llamé a Antonio Pitanga para hacer de Ganga Zumba (...) la produc-ción del film era muy pobre, Pitanga se quedó a dormir en mi casa. Hicimos el film con la ayuda de Tabajara, empresa pequeña sin muchos recursos, y con un préstamo que yo había sacado del banco. El dinero se nos acabó en el me-dio y fue preciso improvisar otra manera de hacer el film. Fue una aventura. Tenía veinte años de edad, Pitanga tenía un año más (...) El film se volvió una verdadera cooperativa: nadie ganaba nada era un esfuerzo colectivo sin nin-guna paga. Y en el final del final, se puso tan dramática la falta de recursos que en la última semana, yo iba mandando de vuelta las personas que ya no eran necesarias para el film. Estábamos filmando en Campos, y la última se-mana mientras yo compraba un pedazo de queso Pitanga robaba dulce de go-iabada para comer después. El film fue hecho así. El dueño del hotel ayudó, descontó una parte. Es por lo tanto un film que sufrió las consecuencias de eso (...) Es un film sobre la necesidad de la lucha, la necesidad y la importancia de la lucha por la libertad. Es un film de una militancia flagrante, más allá de una historia de época, es una celebración de la cultura negra. Cuando acabé “Ganga Zumba” sentí la necesidad de hacer un film que tuviera que ver conmi-go biográficamente, hablar de lo que yo soy, de lo que vivo. Y de ahí nació “A grande cidade” (...) Busqué hacer un puente entre el sertão, el interior y la ciudad (...) “A grande cidade” fue un puente, ni un film del sertão ni un film urbano, un puente entre las dos cosas a través de los migrantes. Yo vine de Alagoas para Rio de muy chico, no fui ese tipo de migrante que aparece en el film; en el film tenemos a los mismos certanejos, campesinos, obrero, como también el personaje de Joel Bracéelos, o el malandrín carioca, Pitanga. Pero aquello es muy autobiográfico (...) Es un saldo de cuentas con Rio de Janeiro. Cada uno de los cuatro personajes tiene un poco de mi sentimiento en relación al cine brasilero, a la cultura brasilera, a la influencia de Glauber (...) Era una persona que me atraía porque tenía una enorme libertad de acción cultural: creaba de una manera tan libre, tan independiente de dogmas o situaciones anteriores a lo que él quería, que me fascinaba extremadamente. Glauber Leía mis guiones. Conversábamos mucho. Yo me identificaba con él. Además en “Revolução do cinema novo” (libro de Glauber Rocha) hay una cosa que me conmueve mucho siempre que lo leo: él dice que yo era como un hermano, una persona con la que no discutía porque sabía que pensábamos igual. Es verdad, llegamos a tener las mismas novias (...) “A grande cidade” tiene una influencia muy grande de Glauber (...) El episodio de “Cinco vezes favela” es una tentativa de análisis de una situación concreta, un análisis, de cierto modo antropológico, del hombre brasilero. “Ganga Zumba” es un film militante, vuel-to para una determinada actividad política de aquel momento. "A grande cidade” talvez sea mi primer film personal, con una libertad de expresión en el interior del proyecto. En él aparecen más claramente algunas tendencias más importantes del cine que yo iba a hacer después. Me estaba ssintiendo más a gusto. Yo podría decir así: “Escola de samba alegria de viver” lo hice para el CPC; “Ganga Zumba” para João Goulart; “A grande cidade” la hice para mí. Quiere decir, había realmente un compromiso mío con mi propio gusto cinema-tográfico. Felizmente hice eso en aquel momento, porque creo que muchos de nosotros se perdieron un poco en aquella época por ese exceso de compromi-so con alguna cosa que estaba fuera de nosotros (...)
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